Sin la información necesaria, no hay punto de partida. Necesitamos conocer todos los requerimientos del encargo para poder empezar un proceso de trabajo. En esta fase se pueden dar dos casos:
A. Diseño y distribución predefinidos. Únicamente es necesario recibir toda la documentación existente sobre el para poder realizar una cotización precisa.
B. Diseño y distribución por definir. En este caso, será necesario que el cliente nos facilite algunas premisas sobre los requerimientos del proyecto, para que nuestro departamento de diseño pueda trabajar y ofrecer un proyecto adecuado y adaptado a los mismos.
En ambos casos, disponer de la documentación es necesario para proceder a la selección de materiales y posteriormente ofrecer una valoración precisa. Por supuesto, una vez aprobada la valoración económica entramos en un proceso abierto a posibilidades de mejora y cambios.